De la microgestión al empoderamiento

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De la microgestión al empoderamiento

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What's This?

Para nadie es secreto que los administradores de proyectos somos conocidos –entre varios adjetivos positivos y negativos– como microgestores. Esta es una descripción muy acertada. En ella reside la habilidad de asegurarnos de que cada etapa sea cumplida en forma efectiva. Así somos capaces de entregar lo prometido a nuestros clientes.

La habilidad de darle seguimiento a una propuesta nos puede dar muchas ventajas. A largo plazo, sin embargo, ello puede complicar la entrega de productos o servicios de calidad y en el tiempo correspondiente.

 

En nuestro quehacer nos encargamos de que un equipo cumpla con lo que se pide. Si al solicitarles una tarea a nuestros colegas, les preguntamos cada 5 minutos sobre el avance y los presionamos, interrumpimos su labor. Esto es como que no estamos seguros de que son capaces de lograrlo. Entonces se lee inmediatamente: no confío en ustedes.

 

Aquí aparece una herramienta fundamental, tanto en nuestra profesión como en cualquier otra. Esta es certificar que nuestros camaradas se sientan partícipes y responsables del proyecto. Al mismo tiempo, deben contar con la autonomía suficiente para empoderarse sobre sus funciones.

 

Cada miembro se va a sentir menospreciado, agobiado y hasta atacado si cedemos ante la microgestión. Además, nos alejamos de nuestra labor principal: administrar los recursos en forma exitosa para el cliente y para el equipo. Así cosechamos una experiencia insatisfactoria para nuestros compañeros. Luego de un tiempo harán su trabajo sin querer realmente, quizás a la carrera y, en muchos casos, rechazando su labor.

 

Por el contrario, si procuramos la mejor experiencia grupal posible, cada miembro será más responsable y se sentirá empoderado. Al hacer esto, beneficiamos los resultados a largo plazo, el crecimiento de los equipos y la satisfacción de nuestros clientes.

 

Efectivamente, el éxito está en nuestras manos. Esto depende del empoderamiento de nuestros colaboradores a través de la seguridad, el apoyo y la posición que cada uno merece.

 

“El arte de dirigir consiste en saber cuándo hay que abandonar la batuta para no molestar a la orquesta”. – Herbert Von Karajan

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